Más allá de la influenza aviar: La amenaza de las enfermedades respiratorias en aves | Boehringer Ingelheim MX
Más allá de la influenza aviar: La amenaza de las enfermedades respiratorias en aves
Aunque la influenza aviar suele acaparar los titulares en la industria avícola, en realidad es solo una de las muchas enfermedades respiratorias que pueden afectar la salud de las aves y reducir la rentabilidad de los productores. El conocimiento, la vigilancia y los programas estratégicos de vacunación son herramientas clave para proteger a los animales y nuestra cadena alimentaria global.
¿Cuál es la amenaza de las enfermedades respiratorias en aves?
La industria avícola desempeña un papel central en el suministro de proteína asequible para la población mundial, por eso proteger a las parvadas frente a amenazas respiratorias es esencial para la seguridad alimentaria global. Los patógenos respiratorios que afectan a pollos y a otras aves de producción suelen ser altamente contagiosos, lo que los convierte en un gran reto sanitario en un sector con parvadas que pueden contar por millones.
Estas enfermedades pueden propagarse rápidamente dentro de una parvada, pasando de aves infectadas a aves sanas. Los animales infectados suelen desarrollar signos clínicos graves, e incluso algunas aves pueden morir. En producción de ponedoras, además, es habitual observar una reducción en la puesta. En todos los segmentos de la industria avícola, las enfermedades respiratorias tienen un impacto económico significativo.
Las mayores amenazas respiratorias incluyen virus como la enfermedad de Newcastle, la bronquitis infecciosa, la laringotraqueítis infecciosa y, por supuesto, la influenza aviar, pero también existen patógenos bacterianos y patógenos combinados. Al debilitar el sistema respiratorio y la salud general de las aves, estas enfermedades también abren la puerta a infecciones secundarias, como problemas de salud intestinal causados por E. coli.
Muchos trastornos respiratorios en aves presentan signos clínicos similares, entre ellos el snicking (un sonido de tos o carraspeo cuando las aves intentan despejar las vías respiratorias), los estertores (sonidos crepitantes o burbujeantes al respirar), la respiración dificultosa, ojos llorosos y conjuntivitis, y letargo. Como estos signos clínicos se superponen, es importante comprender las distintas enfermedades y establecer protocolos para un diagnóstico preciso, el tratamiento y, sobre todo, la prevención. A continuación te presentamos una visión general de algunas de las principales preocupaciones.
Enfermedad de Newcastle (extendida y controlable).
La enfermedad de Newcastle es altamente contagiosa y afecta a pollos, así como a pavos y otras aves silvestres y domésticas de todas las edades. Existen diferentes cepas y serotipos del virus, y los más virulentos no solo causan enfermedad respiratoria grave, sino también signos neurológicos, hemorragias en órganos y piel, y altas tasas de mortalidad.
El virus de la enfermedad de Newcastle se ha detectado en la mayoría de las regiones del mundo, pero muchas zonas lo han erradicado mediante programas estratégicos de vacunación diseñados en función de las cepas regionales y de la normativa local.
Bronquitis infecciosa (un objetivo en movimiento).
Uno de los patógenos respiratorios avícolas más comunes, el virus de la bronquitis infecciosa es un coronavirus aviar altamente contagioso que causa enfermedad respiratoria de leve a moderada en pollos. Aunque la mortalidad suele ser baja, casi todas las aves infectadas muestran signos como jadeo, estornudos, conjuntivitis y secreción nasal.
Su efecto más perjudicial se relaciona con las defensas inmunitarias de las aves, haciéndolas más susceptibles a infecciones secundarias que posteriormente generan pérdidas de producción, especialmente en ponedoras y reproductoras.
El mayor desafío de la bronquitis infecciosa es que las cepas virales presentan una alta variabilidad genética y evolucionan de forma constante. Por eso, un diagnóstico específico por cepa es esencial para seleccionar la vacuna adecuada y controlar y prevenir brotes en parvadas y regiones concretas.
Laringotraqueítis infecciosa (impacto en la industria del huevo).
Causada por un herpesvirus aviar, la laringotraqueítis infecciosa se encuentra en todo el mundo en zonas con alta densidad de aves y es una causa importante de disminución de la producción de huevos en ponedoras. Afecta principalmente a las vías respiratorias superiores de pollos de más de 20 días, aunque a veces también a aves más jóvenes, y se disemina fácilmente por contacto directo, así como por equipos y cama contaminados.
El virus tiene un periodo de incubación más largo, por lo que los signos clínicos pueden tardar de 1 a 2 semanas en aparecer tras la infección, y varían según la cepa viral. Los casos más leves pueden parecerse a otras enfermedades respiratorias en aves, mientras que las infecciones más graves provocan dificultad respiratoria, secreción oral sanguinolenta y muerte.
No existe un tratamiento fiable para la laringotraqueítis infecciosa, por lo que, para muchos productores avícolas, la vacunación preventiva forma parte de la rutina.
Influenza aviar (una preocupación principal).
La influenza aviar (también conocida como gripe aviar) es un término paraguas que engloba un gran número de virus, y aparece en los medios por buenas razones. Las variantes de alta patogenicidad se propagan con rapidez, causan enfermedad grave en aves domésticas, alta mortalidad y pérdidas financieras devastadoras para las empresas avícolas, además de restricciones al comercio transfronterizo. Incluso las formas de baja patogenicidad, con signos clínicos más leves, pueden afectar de forma significativa a la productividad de las aves, especialmente cuando se combinan con otros patógenos respiratorios.
La gripe aviar es de declaración obligatoria (lo que significa que, por ley, su presencia debe notificarse a las autoridades gubernamentales) y está altamente regulada. La variante H5N1 de influenza aviar también se ha detectado en humanos, ganado lechero y otros mamíferos, pero según las autoridades sanitarias el riesgo para la salud de las personas sigue siendo bajo.
A medida que estos virus evolucionan, la bioseguridad, el seguimiento y la vacunación siguen siendo herramientas críticas.
¿Qué podemos hacer para protegernos frente a las enfermedades respiratorias en aves? Bastante
Aunque algunas de estas enfermedades pueden tratarse después de la infección, la mejor defensa es la prevención mediante la vacunación. Un programa estratégico de vacunación puede incluir no solo vacunas frente a patógenos respiratorios específicos, sino también frente a amenazas inmunosupresoras como la enfermedad de Marek y la enfermedad infecciosa de la bolsa (IBD).
Al vacunar de forma temprana para proteger el sistema inmunitario de las aves, se produce un efecto en cadena. Las aves no solo presentan mejor salud general y productividad, sino también una mayor resistencia frente a patógenos respiratorios y de otro tipo, y una mejor respuesta a otras vacunas.
Medidas preventivas como la bioseguridad, la vigilancia y la vacunación desempeñan un papel esencial para optimizar la salud respiratoria aviar y proteger a los animales, así como a una industria de la que dependemos tantas personas.